10.9.10

Aguardiente en Septiembre


Te veo y tiemblo.
Es un temblor que recorre la sangre.
Que lamina y dilapida la pálida voz
que me introduce en tu cuerpo.
Que obstruye la energía en mis demonios,
en mi frente y en mi pecho
-
articulaciones, disolviéndose con mimo,
como una arcilla que se deshace en tus manos,
jóvenes astros concebidos por un demiurgo
que improvisa a tientas en la oscuridad-

y hay una eclosión a mis pies
y una sima honda se abre a tu paso.
Siento como la tierra enmudece
y es un susurro,
un soplo de tu aliento,
el que recupera el eco de la vida.
El cielo apenas existe
y es un gigante eterno y sombrío
que de repente enrojece y muere.
Se hace añicos.
Veo como la naturaleza comienza a gritar,
los elementos son un tremendo alarido
que ensordecen el viento.
Hay un resurgimiento de volcanes
que yacen en tí.
Y el magma que fluye danza contigo,
eres toda fuego en una suerte de lava
que te busca y te desea.



La tierra tiembla a tu paso,
mujer de roca.
Roca,
que trascenderá mis años y mi tiempo
y por la que caminaré ligero y seguro,
durante mi infancia,
en alguna otra vida.







Imagen de autoría desconocida, encontrada aquí.

2 comentarios:

  1. buena combinación imagen texto. Saludos amigos

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  2. Que manera más estupenda de temblar...

    Saludos y un abrazo.

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