19.7.10

Ítaca


Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.








Traducción al castellano: Pédro Bádenas de la Peña

5.7.10

Una vida violenta

-->Tras conocer con mayor profundidad los textos y poemas de Cesare Pavese sentí un mayor interés por seguir inmerso en la obra de otras figuras de la cultura italiana del S.XX. Poco tiempo después y tras haber leído algo sobre la figura y trayectoria de Pier Paolo Pasolini me hice con una de sus novelas, "una vita violenta". La urgencia por conocer la obra de un autor reconocidamente de izquierdas que abarcó tanto la creación cinematográfica en su más amplio sentido (guionista, director, actor) o géneros como la poesía y la novela me condujo inevitablemente a sus páginas. Si el autor de "vendrá la muerte y tendrá tus ojos" había desarrollado el grueso de su obra durante la recta final del fascismo mussoliniano y había situado como marco de su escenografía la ciudad de Turín, el cineasta y escritor ambienta su novela una vita violenta en la Roma de la posguerra, década de los cincuenta. Por lo tanto, al pasar del primer autor al segundo me consideraba inserto en la senda continuada de un marco histórico y ambiental muy concreto.


Una vida violenta refleja las condiciones de vida miserables en que viven las familias de las clases trabajadoras a las afueras de la capital del Tíber. Miento. Pasolini no describe la vida de la clase trabajadora italiana de forma genérica. Se dirige con ferocidad y clarividencia al subproletariado, al más bajo escalón del sistema de castas, a los humillados y ofendidos, huérfanos de tres décadas de un sistema fallido destinado a la destrucción.
No hay interés por el autor de mostrar la cara amable de la progresiva recuperación económica de la posguerra. Hay una voluntad de reflejar la vida del marginal: la puta apaleada por el chulo, el maricón resignado y hambriento, el vagabundo alcohólico y necio, la policía a la que nunca le tiembla el pulso, la falsa caridad de la Iglesia... con un lenguaje soez, propio de la identificación total con sus personajes y con un estilo descriptivo que abunda en el lenguaje directo y a la vez abstracto, es frecuente en toda la novela la enumeración de lugares y calles de las afueras de Roma, presuponiendo el autor que el lector es un asiduo paseador de los barrios de la ciudad y resultando en diversos momentos, pesado.
Los chicos del arroyo son protagonistas indiscutibles de la historia: jóvenes perdidos en la barriada de Pietralata, un lodazal inmenso a orillas del Río Aniene donde la atmósfera apesta a humedad y putrefacción "hasta cortar el aliento". Tomasso Puzzini, personaje central total de la novela, encarna al antihéroe por excelencia, a todos los hijos de un nihilismo hambriento donde la violencia y la agresividad son el único pan de cada día y las chapas de las chabolas son la única techumbre para resguardarse de la llovizna de la miseria.

En mi opinión la obra no ha perdido vigencia aunque posteriormente y en la actualidad la tendencia en la literatura y el cine a una escuela neorrealista o de realismo sucio abunda, por lo que no puede considerarse hoy día una obra que conserve su capacidad de transgresión. El autor no intenta adoctrinar en una única dirección con la serie de moralejas veladas que va repartiendo a lo largo de la historia pero sí consigue dar un baño de realidad a lectores de otras épocas y por qué no pensarlo, a los que actualmente en cualquier momento se acerquen a él. Sin paliativos podría enmarcarse esta obra en el inicio de un movimiento de desenmascaramiento del rostro dulce y alegre de una sociedad de consumo que por aquel entonces comenzaba a fraguarse.

"Who is me. Poeta delle ceneri" (Quién soy yo. Poeta de las cenizas) es el segundo libro de Pier Paolo Pasolini que cae en mis manos. Un poema inconcluso y rescatado después de su muerte en el que Pasolini realiza un ejercicio de autoexploración y análisis de la propia personalidad, trayectoria y existencia. Actualmente me encuentro presto a devorarlo y desgranarlo para poco a poco ir conociendo mejor la vasta obra de este artista, multiforme, intelectual, clave para la cultura europea de las décadas del 50 al 70. Más tarde, si el tiempo no falta y hay posibilidad "las cenizas de Gramsci" o películas como "el Evangelio según San Mateo", "Teorema" o "Accattone" son parada obligada para seguir descubriendo a este personaje heterodoxo, magno, grosso en definitiva.








Imágenes: Pasolini en suburbios de Roma