24.3.10

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío


Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda.

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.


Miguel Hernández (Últimos poemas 1939-1941)






Este año se cumplen 100 años de su nacimiento. Miguel Hernández, obrero de la palabra y luchador por la justicia social

21.3.10

SVQ

Eres una rubia de bote muy mona. No te lo dije nunca directamente pero lo pienso. Cuando te recogí en el aeropuerto recapacité. Los días y la distancia, tu mala selección de fotos en feisbuc te afeaban. Pero ahora, aquí, viendo el azul claro de mi rostro en tus ojos y tu gélida cara; tus pestañas interminables, tus labios irritados por mis besos y tu frío. Viendo todo eso: Estás hermosa. Ya decía Brel que la palabra perfecta para definir a la infancia es nómada. Tenía razón. Mi problema es que hace un cuarto de siglo que vivo en medio de todo este lío. En medio de este carnaval disfrazado de uniforme. Pero claro, yo no soy Brel, ni vivimos una de sus historias, ni nos despedimos en Orly, c´est deux-là sont trop maigres pour être malhonnêtes... Y realmente, tú eres de todo menos delgada. El amigo Jacques sí que sabía pero está muerto. Todos los seres humanos inteligentes están muertos. O eso, o piensan en el suicidio como una manera de escapar de este circo. Jack reventó de un cáncer miserable. Explotó como la vejiga de un cerdo. Quizá el cáncer somos nosotros. Pero tú y yo nos salvamos porque tu sonrisa es infantil, ese es nuestro único salvavidas. Al fin te vas... Vuelvo a estar solo

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Vuelvo a ser libre