10.11.10

Credo personal



Creo en la Vida, Madre todopoderosa,
Creadora de los cielos y de la Tierra.
Creo en el Hombre, su avanzado Hijo,
concebido en ardiente evolución,
progresando a pesar de los Pilatos
e inventores de dogmas represores
para oprimir la Vida y sepultarla.

Pero la Vida siempre resucita
y el Hombre sigue en marcha hacia el mañana.

Creo en los horizontes del Espíritu
que es la energía cósmica del mundo,
creo en la Humanidad siempre ascendente,
Creo en la Vida perdurable.

18.10.10

Dignidad y Memoria


La dignidad está rapada

la sangre que te inunda

se derrama

la rebeldía bajo la piel

clama

venganza

la utopía

su revancha

(esa que nunca tendrá)

y la ira

sientes la ira

y ya no queda

nada

en el mundo

nada

que te haga llorar.



3.10.10

Dejadme la esperanza



Canción última

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas

Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.








Del poemario "El hombre acecha", Miguel Hernández







10.9.10

Aguardiente en Septiembre


Te veo y tiemblo.
Es un temblor que recorre la sangre.
Que lamina y dilapida la pálida voz
que me introduce en tu cuerpo.
Que obstruye la energía en mis demonios,
en mi frente y en mi pecho
-
articulaciones, disolviéndose con mimo,
como una arcilla que se deshace en tus manos,
jóvenes astros concebidos por un demiurgo
que improvisa a tientas en la oscuridad-

y hay una eclosión a mis pies
y una sima honda se abre a tu paso.
Siento como la tierra enmudece
y es un susurro,
un soplo de tu aliento,
el que recupera el eco de la vida.
El cielo apenas existe
y es un gigante eterno y sombrío
que de repente enrojece y muere.
Se hace añicos.
Veo como la naturaleza comienza a gritar,
los elementos son un tremendo alarido
que ensordecen el viento.
Hay un resurgimiento de volcanes
que yacen en tí.
Y el magma que fluye danza contigo,
eres toda fuego en una suerte de lava
que te busca y te desea.



La tierra tiembla a tu paso,
mujer de roca.
Roca,
que trascenderá mis años y mi tiempo
y por la que caminaré ligero y seguro,
durante mi infancia,
en alguna otra vida.







Imagen de autoría desconocida, encontrada aquí.

19.7.10

Ítaca


Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.








Traducción al castellano: Pédro Bádenas de la Peña

5.7.10

Una vida violenta

-->Tras conocer con mayor profundidad los textos y poemas de Cesare Pavese sentí un mayor interés por seguir inmerso en la obra de otras figuras de la cultura italiana del S.XX. Poco tiempo después y tras haber leído algo sobre la figura y trayectoria de Pier Paolo Pasolini me hice con una de sus novelas, "una vita violenta". La urgencia por conocer la obra de un autor reconocidamente de izquierdas que abarcó tanto la creación cinematográfica en su más amplio sentido (guionista, director, actor) o géneros como la poesía y la novela me condujo inevitablemente a sus páginas. Si el autor de "vendrá la muerte y tendrá tus ojos" había desarrollado el grueso de su obra durante la recta final del fascismo mussoliniano y había situado como marco de su escenografía la ciudad de Turín, el cineasta y escritor ambienta su novela una vita violenta en la Roma de la posguerra, década de los cincuenta. Por lo tanto, al pasar del primer autor al segundo me consideraba inserto en la senda continuada de un marco histórico y ambiental muy concreto.


Una vida violenta refleja las condiciones de vida miserables en que viven las familias de las clases trabajadoras a las afueras de la capital del Tíber. Miento. Pasolini no describe la vida de la clase trabajadora italiana de forma genérica. Se dirige con ferocidad y clarividencia al subproletariado, al más bajo escalón del sistema de castas, a los humillados y ofendidos, huérfanos de tres décadas de un sistema fallido destinado a la destrucción.
No hay interés por el autor de mostrar la cara amable de la progresiva recuperación económica de la posguerra. Hay una voluntad de reflejar la vida del marginal: la puta apaleada por el chulo, el maricón resignado y hambriento, el vagabundo alcohólico y necio, la policía a la que nunca le tiembla el pulso, la falsa caridad de la Iglesia... con un lenguaje soez, propio de la identificación total con sus personajes y con un estilo descriptivo que abunda en el lenguaje directo y a la vez abstracto, es frecuente en toda la novela la enumeración de lugares y calles de las afueras de Roma, presuponiendo el autor que el lector es un asiduo paseador de los barrios de la ciudad y resultando en diversos momentos, pesado.
Los chicos del arroyo son protagonistas indiscutibles de la historia: jóvenes perdidos en la barriada de Pietralata, un lodazal inmenso a orillas del Río Aniene donde la atmósfera apesta a humedad y putrefacción "hasta cortar el aliento". Tomasso Puzzini, personaje central total de la novela, encarna al antihéroe por excelencia, a todos los hijos de un nihilismo hambriento donde la violencia y la agresividad son el único pan de cada día y las chapas de las chabolas son la única techumbre para resguardarse de la llovizna de la miseria.

En mi opinión la obra no ha perdido vigencia aunque posteriormente y en la actualidad la tendencia en la literatura y el cine a una escuela neorrealista o de realismo sucio abunda, por lo que no puede considerarse hoy día una obra que conserve su capacidad de transgresión. El autor no intenta adoctrinar en una única dirección con la serie de moralejas veladas que va repartiendo a lo largo de la historia pero sí consigue dar un baño de realidad a lectores de otras épocas y por qué no pensarlo, a los que actualmente en cualquier momento se acerquen a él. Sin paliativos podría enmarcarse esta obra en el inicio de un movimiento de desenmascaramiento del rostro dulce y alegre de una sociedad de consumo que por aquel entonces comenzaba a fraguarse.

"Who is me. Poeta delle ceneri" (Quién soy yo. Poeta de las cenizas) es el segundo libro de Pier Paolo Pasolini que cae en mis manos. Un poema inconcluso y rescatado después de su muerte en el que Pasolini realiza un ejercicio de autoexploración y análisis de la propia personalidad, trayectoria y existencia. Actualmente me encuentro presto a devorarlo y desgranarlo para poco a poco ir conociendo mejor la vasta obra de este artista, multiforme, intelectual, clave para la cultura europea de las décadas del 50 al 70. Más tarde, si el tiempo no falta y hay posibilidad "las cenizas de Gramsci" o películas como "el Evangelio según San Mateo", "Teorema" o "Accattone" son parada obligada para seguir descubriendo a este personaje heterodoxo, magno, grosso en definitiva.








Imágenes: Pasolini en suburbios de Roma

8.6.10

Atardecer bucólico




Tu espalda es el sendero

por el que galopa la tarde estival.


Los hombres siegan los campos

eternizando el crepúsculo

rodeados de las mieses henchidas

nubes que se proyectan
a un cielo que llora de sed.

Arden en el atardecer tus manos

hirviendo por la sangre
que entumece mi semblante.


Mi camino es el trigo,

el producto divino que acaricias
cuando tus dedos deciden

invadirlo por sorpresa,

tumbada
el contraste de tu pelo
inunda de noche el reflejo del sol
que huye.


El vestido que descansa

en tus hombros

se desmaya delicado
al final de mis manos
los últimos claros del ocaso

manchados por el sol

ensombrecen tus ojos

el manantial del fruto maduro
el cereal que canta en la tarde

la escandalosa risa

de la alegría.






 

4.6.10

¿Qué leía?


¿Qué leía aquella muchacha del libro en el tranvía?
Por estar fuera del tiempo y la imagen y el nombre,

sólo le quedaba el sentido y éste temblaba tan ardorosamente

que si hubiera tenido que hablar, hubiera injuriado,

y si hubiera tenido que levantar los ojos, hu
biera visto
solamente la rebelión y la caída de los ángeles...


Quien se ha sumido en la poesía,
ya no puede salir...










Vladimir Holan, (Dolor). Traducción de Clara Janés.

23.5.10

Plataforma



Lanzar una radiografía despiadada de nuestro modelo de sociedad; seres humanos incapaces de comunicarse, de amar, de contentarse con lo que la vida les ofrece rodeados de un sistema enfermizo que arroja a las personas a la insensibilidad y a la violencia. Este es el mensaje que a mi parecer nos envía Michel Houellebecq en su novela Plataforma. Personajes confinados a la más absoluta infelicidad; individuos incapaces de dar o sentir placer en el primer mundo, en la cuna de la libertad y los derechos que se le supone a este occidente del capitalismo postindustrial. Todo esta síntesis como consecuencia del análisis profundo de las altas esferas del sector turístico internacional, de una de sus vertientes, el turismo sexual, constituyendo estos ingredientes el eje que edifica el argumento central de la novela, escrita con un estilo sin concesiones, duro, dinámico, rico y sencillo. Se lee de un tirón. Indispensable.


















24.4.10

Rayuela, Capitulo VII



Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca. Voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar. Hago nacer cada vez la boca que deseo. La boca que mi mano elige y te dibuja en la cara. Una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al Cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los Cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos, el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantanea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Julio Cortázar










24.3.10

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío


Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda.

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.


Miguel Hernández (Últimos poemas 1939-1941)






Este año se cumplen 100 años de su nacimiento. Miguel Hernández, obrero de la palabra y luchador por la justicia social

21.3.10

SVQ

Eres una rubia de bote muy mona. No te lo dije nunca directamente pero lo pienso. Cuando te recogí en el aeropuerto recapacité. Los días y la distancia, tu mala selección de fotos en feisbuc te afeaban. Pero ahora, aquí, viendo el azul claro de mi rostro en tus ojos y tu gélida cara; tus pestañas interminables, tus labios irritados por mis besos y tu frío. Viendo todo eso: Estás hermosa. Ya decía Brel que la palabra perfecta para definir a la infancia es nómada. Tenía razón. Mi problema es que hace un cuarto de siglo que vivo en medio de todo este lío. En medio de este carnaval disfrazado de uniforme. Pero claro, yo no soy Brel, ni vivimos una de sus historias, ni nos despedimos en Orly, c´est deux-là sont trop maigres pour être malhonnêtes... Y realmente, tú eres de todo menos delgada. El amigo Jacques sí que sabía pero está muerto. Todos los seres humanos inteligentes están muertos. O eso, o piensan en el suicidio como una manera de escapar de este circo. Jack reventó de un cáncer miserable. Explotó como la vejiga de un cerdo. Quizá el cáncer somos nosotros. Pero tú y yo nos salvamos porque tu sonrisa es infantil, ese es nuestro único salvavidas. Al fin te vas... Vuelvo a estar solo

.
.
.
.

Vuelvo a ser libre

18.1.10

Hoy que te amo. Pablo Guerrero


Para mí uno de los grandes cantores de poesía en nuestra lengua. La versión adjunta está incluida en el disco que grabó en el Teatro Olympia de París en 1975.





Hoy que te amo
mujer,
amiga
y compañera
vamos a creer
que nuestras manos crecen,
que tenemos mil dedos
o diez mil y que todos,
son como antorchas
que a la noche amanecen.

Hoy que te amo,
voy a incendiar el aire
con la risa y el beso
de tu voz y la mía,
voy a aventar lo que de bueno tenga
con tu contacto de piel
amanecida.

Hoy que te amo,
dejará de ser
la libertad una palabra
escrita en la pared.

Hoy que te amo,
el mundo,
tú y nosotros
baila en corro una danza solidaria
y se buscan las manos
y nuestro amor de golpe
como una lluvia fértil se derrama
estaba yo,¿te acuerdas?,
cantándote estas cosas
junto a la puerta del Museo del Prado,
un hombre se acercaba,
muy amable nos dijo:

"Está prohibido
que estén
aquí sentados."

Hoy que te amo,
dejará de ser
la libertad una palabra
escrita en la pared...









Imagen: Blog Luz de Tierra

6.1.10

Introspección


Ahora sí.
Cuando te siento vacía inexistente.
Ahora es el momento de olvidarme de mí.
De dejarme nacer y entreabrirme
a la sed de la vida en esta hora invisible.
De inmolarme para dejar de ser yo en otro.
Una simpleza banal.
Un espúrio arrepentimiento.
Basta.