12.12.09

Un poema de Alejandra Pizarnik



Recientemente he tenido la oportunidad y la suerte de descubrir a Alejandra Pizarnik. Os dejo con uno de sus dolorosos e intensos poemas.



A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD

Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos









De Última inocencia

26.11.09

Bar


Los bares son islotes perdidos
entre la incesante lluvia
de la madrugada.

Allí los vivos son cadáveres
con las cabezas gachas
que otean los restos de su amargura
entre colillas exhaustas.

Un vaso de alcohol les observa.

Es el océano en que reflejan sus apagadas vidas
que confunden con el negro paisaje
de su aniquilada felicidad.

17.10.09

Sobre Aute y su obra. Como una estrella fugaz.


Para quitarse el sombrero. Con esta frase me quedaría a gusto para definir la trayectoria artística de uno de los referentes de la canción de autor en nuestro país, Luis Eduardo Aute. A él no le hace falta que yo le eche unas cuantas flores en esta humilde bitácora ya que el reconocimiento y la admiración por su obra están por todas partes. Quizá falte ese mismo reconocimiento en la maldita televisión, red de alcantarillado de lo más bajo y nauseabundo de nuestra sociedad. Pero claro, en algún sitio tienen que almacenarse los desperdicios, ya sean vertederos, alcantarillas, cementerios nucleares o nuestra omnipresente TV.

Aute es reconocido en España y en parte del extranjero por su faceta de autor de canciones (para mí un poeta como la copa de un pino), músico, escultor, pintor y por meter las narices también en el mundo del cine (una de sus primeras experiencias fue su colaboración como segundo ayudante de dirección en el film Cleopatra de Joseph L. Mankiewicz en 1963). Y así, por este talento suyo se ve obligado, en ocasiones, a aplazar su faceta como cantautor (como cuando invirtió 4 años en dibujar su película "Un perro llamado Dolor") y a compartirla con las múltiples exposiciones pictóricas y escultóricas que va celebrando de aquí para allá.

Quiero detenerme ahora en una de las primeras canciones de Aute que me hicieron conocer la profundidad de su obra. En la misma, el sexo, el amor y el paso del tiempo son constantes inabarcables que siempre están acompañadas de un razonamiento extremadamente lógico, estético y subjetivo. Al escuchar su voz clara, afinada, siempre a medias entre el recitar y el cantar, su mensaje nos llega con un sólo adjetivo: emocionante. He aquí una de sus letras:

Como una estrella fugaz

Apenas hace algún tiempo
tan poco tiempo que casi no ha sido
verdad
decir la vida era hablar de lo que iba
a pasar
decir la muerte era como decir
los demás;
lo que tuviera que ocurrir
era un planeta lejos de aquí
tan lejos como ese Dios
que nos creó y se marchó.

La vida es verla
pasar
como una estrella
fugaz.

Llegando siempre a deshora
tan tarde que cuando llega
ya se consumió
la vida es una mirada
clavada en el sol
un rayo que se desplaza
del odio al amor;
ceniza que quedó al arder
ese momento que ya se fue
sólo un recuerdo es al fin
lo que llamamos vivir.

La vida es verla pasar...

Cómo se mide la vida
si son lo mismo un segundo
y un siglo de luz
si entre la noche y el día no hay
más lentitud
que la distancia de un tono
a otro tono de azul;
que hermosa broma del azar
nacer de la inmensa oscuridad
para al instante volver
a la tiniebla otra vez

La vida es verla
pasar
como una estrella
fugaz.








L.E. Aute (Fuga, 1981)

2.10.09

Carta a mi Hermano. José Agustín Goytisolo.


En este poema comparten escenario, bajo mi punto de vista, dos de los mejores autores en lengua castellana del S.XX, dos seres humanos que se han caracterizado a lo largo de su trayectoria vital y vocacional por su espíritu libre y por dedicarse sin fisuras a la literatura sin ningún tipo de compromisos ajenos... Son Juan Goytisolo (el destinatario ocasional de esta "carta") y su hermano José Agustín. Quiero detenerme en este último ya que lo considero como el último responsable y artífice de que realmente, a día de hoy, aprecie la poesía...

En este poema "Carta a mi hermano" valoro, sobre todas las cosas, su eterna capacidad para admirar la belleza, para ensalzarla a pesar de que la tristeza lo devore todo (y ríe con la risa/de los que aman la vida) la ternura que proyecta , y a la misma vez esa impotencia ante el desánimo que le carcome, ese infinito inconformismo, ese desapego por lo correcto y por la viciada y manoseada moral y buenas costumbres,...

Su rebeldía atemporal y su brillantez constante siempre iluminan a aquellos que se acercan a su obra. Este poema es un digno ejemplo...


Carta a mi hermano

Querido Juan: te escribo
para contarte algunas cosas
Ayer por la mañana
yo no sabía si salir o qué
y sentado en mi silla
ante el café con leche
que se me queda frío
casi todos los días
pensaba que es difícil
-para mí por lo menos-
poner cara de hombre
normal y sonreír
a la gente que bulle
que te saluda al viejo
portero de la casa
y a todo dios que corre
que atraviesa las plazas
detrás de algún asunto
-dinero casi siempre-
esos hombres anónimos
que están peor que yo
es decir más cansados
o enfermos o perdidos
pero que siguen siendo
hombres viven y aguantan
esta vida cochina
y hermosa tantas veces.

Si mi mujer me mira
yo no sé qué decirle:
habla de cosas simples
-de otro año o de un piso
mayor o de la escuela
de Julia-. Ay Julia
yo no quise; tú entiendes
y resulta que crece
cada día y sonríe
me mira y me da besos
me pide una peseta;
me ve como un gigante
cariñoso y eterno
y ríe con la risa
de los que aman la vida
-como a veces yo río
cuando no pienso así-


Estoy cansado hermano
me siento como un viejo
inútil que ya hizo
todo lo que debía
y está de sobra aquí;
si creyera en algo
que no fuese la vida
odiaría la vida
y querría morir.
Yo Juan sé que comprendes
lo que me ocurre sé
que leerás mi carta
y pensarás en mí
en Luis, que está mejor
después de todo el lío
en los años felices
que hemos vivido juntos
como tres compañeros
y en todo lo que pesa
como un montón de escombros
en la memoria.


En fin
Se termina el papel
Perdona mi tristeza
pero quise explicarte
lo que me está pasando
para sentirme cerca
de ti de tu alegría
para olvidar un poco
esta sórdida vida
que acabará conmigo
si no pongo remedio.
Adios escribe pronto
y besos a Monique.







("Algo sucede", 1968-1996)

17.9.09

¿Adónde van?


¿Adónde van las palabras que no se quedaron?
¿Adónde van las miradas que un día partieron?

¿Acaso flotan eternas,
como prisioneras de un ventarrón,
o se acurrucan entre las rendijas (hendijas),
buscando calor?
¿Acaso ruedan sobre los cristales
cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?¿Y adónde van...?
¿Adónde van?


¿En qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿Adónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?

¿Por dónde están las angustias
que desde tus ojos saltaron por mí?

¿Adónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
¿Adónde van ahora mismo estos cuerpos
que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?¿Y adónde van...?
¿Adónde van?



¿Adónde va lo común
lo de todos los días:
el descalzarse en la puerta
la mano amiga?
¿Adónde va la sorpresa casi cotidiana del atardecer?
¿Adónde va el mantel de la mesa
el café de ayer?
¿Adónde van los pequeños terribles encantos
que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?¿Y adónde van..?
¿Adónde van?








Silvio Rodríguez ("Mujeres", 1975)