11.2.16



I


La mujer derrama luz y humanidad
Ella conoce bien cómo hacer feliz al género humano.
Le basta desnudarse a la luz del sol
para descubrir la inutilidad del cielo.
 
Allá, a lo lejos, son invisibles los astros
resguardándose de la claridad de su cuerpo.










 

14.7.11

Mensaje a la poesía




No puedo

No es posible
Díganle que es totalmente imposible
Ahora no puede ser
Es imposible
No puedo

Díganle que estoy tristísimo, pero esta noche no puedo ir a su encuentro.
Cuéntenle que hay millones de cuerpos por enterrar
Muchas ciudades por reconstruir, mucha pobreza en el mundo;
Cuéntenle que hay en alguna parte del mundo una criatura llorando
Y las mujeres están volviéndose locas y hay legiones de ellas que tortura
la nostalgia de sus hombres; cuéntenle que hay un vacío
en los ojos de los parias, cuya inanición es extrema; cuéntenle
que la vergüenza, la deshonra, el suicidio, rondan el hogar

y que se quiere reconquistar la vida.







Vinicius de Moraes







10.11.10

Credo personal



Creo en la Vida, Madre todopoderosa,
Creadora de los cielos y de la Tierra.
Creo en el Hombre, su avanzado Hijo,
concebido en ardiente evolución,
progresando a pesar de los Pilatos
e inventores de dogmas represores
para oprimir la Vida y sepultarla.

Pero la Vida siempre resucita
y el Hombre sigue en marcha hacia el mañana.

Creo en los horizontes del Espíritu
que es la energía cósmica del mundo,
creo en la Humanidad siempre ascendente,
Creo en la Vida perdurable.

18.10.10

Dignidad y Memoria


La dignidad está rapada

la sangre que te inunda

se derrama

la rebeldía bajo la piel

clama

venganza

la utopía

su revancha

(esa que nunca tendrá)

y la ira

sientes la ira

y ya no queda

nada

en el mundo

nada

que te haga llorar.



3.10.10

Dejadme la esperanza



Canción última

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas

Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.








Del poemario "El hombre acecha", Miguel Hernández







10.9.10

Aguardiente en Septiembre


Te veo y tiemblo.
Es un temblor que recorre la sangre.
Que lamina y dilapida la pálida voz
que me introduce en tu cuerpo.
Que obstruye la energía en mis demonios,
en mi frente y en mi pecho
-
articulaciones, disolviéndose con mimo,
como una arcilla que se deshace en tus manos,
jóvenes astros concebidos por un demiurgo
que improvisa a tientas en la oscuridad-

y hay una eclosión a mis pies
y una sima honda se abre a tu paso.
Siento como la tierra enmudece
y es un susurro,
un soplo de tu aliento,
el que recupera el eco de la vida.
El cielo apenas existe
y es un gigante eterno y sombrío
que de repente enrojece y muere.
Se hace añicos.
Veo como la naturaleza comienza a gritar,
los elementos son un tremendo alarido
que ensordecen el viento.
Hay un resurgimiento de volcanes
que yacen en tí.
Y el magma que fluye danza contigo,
eres toda fuego en una suerte de lava
que te busca y te desea.



La tierra tiembla a tu paso,
mujer de roca.
Roca,
que trascenderá mis años y mi tiempo
y por la que caminaré ligero y seguro,
durante mi infancia,
en alguna otra vida.







Imagen de autoría desconocida, encontrada aquí.